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Salud y Vida

HIPERTENSIÓN ARTERIAL, ESTRÉS Y TERAPIA DE CONDUCTA

HIPERTENSIÓN ARTERIAL, ESTRÉS Y TERAPIA DE CONDUCTA

 

Por Francisco Margonz

 

Palabras claves: Hipertensión arterial, estrés, emociones, terapia conducta.

Resumen: El estrés mantenido puede favorecer la  hipertensión arterial, dicha enfermedad no tiene cura con la terapia farmacológica, sino un control  de la presión arterial asintomático, al dejar de tomar el medicamento, la presión arterial alta suele  aparecer de nuevo. La  primera línea de tratamiento de la hipertensión arterial esencial debería ser cambios de conductas en el sujeto y en segunda línea, si fracasan los anteriores, los tratamientos farmacológicos sintomáticos.

 

Muchas enfermedades consideradas médicas y tratadas  farmacológicamente de forma generalizada, como por ejemplo la hipertensión arterial, también pueden ser tratadas por la Psicología, especialmente por la Terapia de Conducta, al ser trastornos  conductuales en el 95% de los casos. La hipertensión arterial (HTA) es un trastorno del sistema cardiovascular con una prevalencia (afectación) del 20% de la población y que va incrementándose con la edad, en personas mayores de 65 años llega a un 50% los afectados. La hipertensión arterial es  un factor de riesgo que puede derivar en una cardiopatía isquemia, una  insuficiencia cardiaca congestiva, una insuficiencia real, una claudicación intermitente, una enfermedad cerebro vascular (hemorragia o infarto) o un trastorno ocular, incluida una  ceguera.

La HTA consiste en unos niveles elevados en la presión de la sangre. Según la etiología (causa) de la hipertensión arterial distinguimos dos tipos:

  1. La HTA esencial, idiopática o primaria, cuyo origen no es físico (orgánico), siendo por tanto un trastorno de carácter funcional, siendo el 95% de los casos de hipertensiones arteriales que se producen en nuestra sociedad, por lo cual la Psicología de la Salud se  interesa por su estudio y prevención.

B. La HTA secundaria, representa el 5% de los casos, es debida a un fallo  

     o   daño   físico   (orgánico). Muchas  veces  esta   HTA  secundaria   es  

     producida por las  consecuencias de los propios daños causado por una

     HTA primaria no tratada adecuadamente.

Las causas más importante de una HTA esencial, idiopática o primaria son diversas respuestas emocionales que generan cambios temporales y desequilibrios en las personas, especialmente una activación del sistema cardiovascular  y un incremento de las resistencias vasculares periféricas, por una activación del sistema nervioso simpático producido por el estrés, lo que técnicamente denominamos activación del eje hipotálamo-hipofisario-adrenal, con la consiguiente liberación de  glucorcorticoides (principalmente cortisol) en respuesta al estrés. El estrés es el factor de riesgo más importante en la HTA esencial. En todo este proceso la regulación renal, en parte, por influencias comportamentales y conductas facilitadoras y, en parte, por necesidad de mantener el equilibrio de líquido y electrolitos, se ve también deteriorada, ayudando de este modo a estabilizar los niveles elevados de  presión. Otro factor que facilita una reactividad cardiovascular es el patrón de  conducta  tipo A (son sujetos caracterizados por la excesiva tendencia a la competitividad, un estilo general agresivo, hostil e impaciente, con sobrecarga de trabajo, tensión muscular habitual,  tendencia a la prisa, personas que no expresan sus emociones,  etc.) Otro factor que facilita también la HTA esencial es la inhibición o represión de la ira por el sujeto, en cambio cuando se manifiesta dicha ira se relaciona con una mayor predisposición a la enfermedad coronaria. Además de estos factores hay una serie de sustancias cardioactivas (nicotina, cafeína, alcohol, fármacos..) que interactúan  junto con el estrés facilitando el desarrollo del proceso hipertensivo. Trastornos alimentarios, obesidad, exceso de  sodio (sal), déficit de potasio, etc. también pueden contribuir al desarrollo y mantenimiento de la HTA. Como observará el lector dichas sustancias son hábitos y comportamientos adquiridos por el sujeto  desde la más tierna infancia   y es difícil de cambiar los hábitos sin ayuda de un  profesional en conductas. En otras ocasiones si la madre gestante padece este estado emotivo durante el embarazo, el bebe cuando sea  adulto tendrá mas predisposición de adquirir una HTA esencial.

¿Que puede hacer la terapia d  conducta sobre la HTA esencial? Una intervención comportamental. Primero realizaremos una evaluación situacional, confirmaremos el diagnostico de HTA esencial (pues hay personas reactivas a una hipertensión arterial en situaciones determinadas: “hipertensión de bata blanca”,son personas reactivas a las condiciones de medida de la presión arterial, ciertas personas generan una activación emocional durante el propio procedimiento de medida y, siendo la presión arterial muy sensible a las activaciones emocionales, estas medidas no reflejan sus valores habituales de presión, sino unos valores muy superiores, con lo cual las estimaciones utilizadas para su diagnóstico están falsamente alteradas a la alta), después investigaremos los factores de riesgo existente y comenzaremos con una intervención primaria y un seguimiento del paciente. La intervención consiste en reducir la actividad simpática del sujeto y el tono muscular producido por el estrés. Las técnicas indirectas más sutiles y eficaces para la reducción de la actividad simpática  abarcan: relajación (relajación autógena), meditación (yoga, ó  Meditación Trascendental) y Entrenamiento en Biofeedback. También deberemos realizar un control de los factores psicosociales y facilitadores, que inciden sobre la HTA, estas  técnicas psicológicas  abarcan desde variadas técnicas existentes  en modificación de conductas, especialmente entrenamiento en habilidades sociales, entrenamiento en autocontrol y técnicas de resolución de problemas,.. son las que dan mejores resultados. Además de estas técnicas  psicológicas  hay que  abordar y modificar los hábitos alimenticios inadecuados  e insanos (exceso de sodio, grasas saturadas y sustancias cardioactivas, exceso de peso), y  combatir el  sedentarismo, con una terapia de ejercicios físicos reglada y mantenida. Con estas pautas de cambios conductuales y sin medicamentos, se logra controlar el 68% de la HTA esenciales (Fernández-Abascal y Pozo, 1990), reservando a tratamientos médicos (farmacológicos)  tan sólo a aquellos pacientes que  no obtenga mejorías clínicas con la terapia de conducta. Como observara el lector el mundo esta al revés, siendo siempre la terapia farmacológica la empleada  en nuestro sistema de salud  y derivando sólo un numero insignificantes de pacientes  a la Terapia de Conducta.

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